Unidad Educativa
Giovanni A. Farina
Nuestra Congregación
Fundación
El Instituto de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones nació en 1836 en Vicenza, Italia. Ordenado sacerdote Giovanni Farina en 1827, fue designado capellán de la Parroquia de San Pedro de Vicenza, y responsable de la catequesis de niños, niñas y adultos. Esta parroquia esta compuesta estaba compuesta por familias modestas. El hambre y la peste eran comunes, crecía la mortalidad infantil por la situación carente de higiene y cuidados sanitarios.
Ante tal situación se fundaron proyectos de ayuda social; sin embargo, las niñas y jóvenes estaban al margen de la educación. Mons Capellari, obispo de Vicenza destinó al misionero P. Luca Passi a la parroquia de San Pedro para que fundara una obra social: la piadosa Obra de Santa Dorotea para la educación cristiana y asistencia moral de las niñas. El Párroco Orlandi encargó la dirección a Giovanni Farina.
Por otra parte el Conde Baltassare Porta, Intendente de las finanzas de Vicenza creó una escuela para jóvenes la cual abrió sus puertas el 1 de febrero de 1828 a doce jóvenes, los problemas económicos pusieron en peligro esta obra y el Padre Farina a quien se le solicitó su colaboración sugiere la fusión de las dos obras: La Pía Obra de Santa Dorotea y la Escuela de la Caridad.
El 1 de Octubre de 1831 abre nuevamente sus puertas la nueva escuela de la Caridad bajo la dirección de Redenta Olivieri, con 24 alumnas y la maestra Elizabetta Zaccaria. Esta obra ante la muerte del Padre Carlesso y del Conde Porta estuvo a punto de desaparecer, Giovanni Farina decide entonces crear la Congregación de Hermanas Maestras de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones que reúna a maestras con una vocación especial con mística de entrega y servicio. La Congregación se oficializa en enero de 1837.
¿De dónde surge la denominación de «Hermanas Maestras de Santa Dorotea»? Se remonta a los orígenes del Instituto cuando toma como protectora a Santa Dorotea, virgen y mártir, modelo de apóstol entre las jóvenes. Según las actas de su martirio, Dorotea nació a fines del siglo III en Cesarea de Capadocia siendo martirizada en el año 304 en tiempo del emperador Diocesano.
Presencia en Ecuador, México y Perú
En 1924, por invitación de los Padres Josefinos, específicamente de Mons. Emilio Cecco, encargado de la Administración Apostólica del Napo, un grupo de 6 hermanas, inicia los preparativos para salir hacia la Misión de llevar el Evangelio en la selva oriental del Ecuador.
La cruz es el distintivo de las obras grandes: en Ecuador regía una Ley del gobierno liberal anticlerical, que prohibía la entrada de sacerdotes y religiosos. Sin embargo con imperturbable decisión la Sup. General, Madre Azelia Dorotea Farinea, decide que emprendan el viaje con permiso de ingreso o sin él. El 20 de febrero de 1924 inician la aventura marítima y llegan a Guayaquil después de 64 días de viaje. Sin embargo allí se les niega la autorización de entrada y deben desembarcar vestidas de seglares.
Llegan finalmente a su destino: el Tena, después de sortear innumerables peligros y desventuras viajando a veces a pie, en caballo o en canoa, un 15 de mayo de 1924. Desde allí se desplazan a la Sierra Ambato, Quito (donde se sitúa la Sede Provincial) y desde allí a las tres regiones del Ecuador.
Esta semilla que cayó en tierra fértil ha crecido ampliamente dando abundantes frutos a lo largo de los años de presencia misionera en el Ecuador, abriendo su campo de apostolado en todas las regiones naturales del país, ahora incluidas las comunidades de México.
En el Ecuador se cuenta con la presencia de la Comunidad Dorotea en las tres regiones, en 9 provincias. El mapa detalla las provincias donde se encuentran las comunidades. En algunas hay 2 o más comunidades en una misma ciudad. Estas son:
COSTA: Guayas (Guayaquil y Ballenita) y el Oro (Machala)
SIERRA: Carchi (Tulcán), Pichincha (Quito: Provincia, U.E.Santa Dorotea, Juniorado, Acogida); San Rafael (U.E. Giovanni Farina y Noviciado), Tungurahua (Ambato: U.E Rodríguez Albornoz y Asilo: A. Corazón de Jesús, Postulantado, Corazón de María), Chimborazo (Riobamba), Azuay (Paute), Loja (San Pedro de la Bendita)
ORIENTE: Napo (Tena, Borja, Archidona, Puerto Napo, Talag)
A las que se suman las 3 comunidades de México. Las comunidades de este país dependen totalmente de la Provincia Religiosa Ecuador – México
San Giovanni Antonio Farina
Carisma Farina legado educativo
El Carisma de las Hermanas Doroteas puede resumirse en la siguiente frase: “Vivir la caridad y la misericordia del Corazón de Cristo y la Ternura del Corazón de María y testimoniar hasta el heroísmo” la cual evidencia la centralidad del “Corazón”. Corazón como “lugar viviente”, santuario de un Amor que ama, y porque ama, dona; dona no alguna cosa de Sí, sino a Sí mismo: “Ninguno tiene un amor más grande de este: dar la vida por los propios amigos” (Jn.15,13)
En términos bíblicos podemos expresar el Carisma como: “Ama el Señor, Dios tuyo con todo tu corazón…Ama el prójimo como a ti mismo”; Sintetizando en una palabra, CARIDAD. Con las palabras de nuestro Fundador: “Abrazar en la caridad del Corazón de Cristo todo el mundo para llevar a Cristo el mundo entero” De nuestras Constituciones:”Testimoniar en el mundo la inmensa caridad del Corazón de Cristo”
Biografía y vida ejemplar
Nace en Vicenza – Italia el 11 de enero de 1803, hijo de Pedro y Francisca Bellame, a los pocos años de edad pierde a sus padres por lo que su tío, el Padre Antonio Párroco de Locara supo descubrir las cualidades excepcionales de Farina. Farina ingresó al seminario de Vicenza y fue ordenado sacerdote el 11 de enero de 1827 y destinado como capellán en la Parroquia de San Pedro.
Desde joven reveló dotes de educador nato, renovó los métodos de enseñanza del tiempo y propugnó la reforma pedagógica contemporánea, consideró el ambiente escolar como ocasión para un encuentro familiar de los alumnos y evitó la excesiva severidad habitual de la época.
Fue miembro de la Academia de la Sagrada Elocuencia, Examinador prosinodal de Vicenza, Vicerrectir del Instituto Teológico Canónico de la catedral de Vicenza, Director del Liceo Mayor, Miembro de la Academia Olímpica de Vicenza y del Ateneo de Bassano. A los 33 años de edad fundó el Instituto de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea Hijas de los Sagrados Corazones, para la educación de niñas pobres y abandonadas de Vicenza.
En 1851 fue consagrado Obispo de la Diócesis de Treviso, donde permaneció cerca de diez años. Luego pasó a la diocesis de Vicenza como sucesor de Mons. Capellari.
El 4 de marzo de 1888 en Vicenza, Giovanni Farina, el «Hombre de la caridad», entró al Paraíso con la invitación: «ven siervo bueno y fiel, entra al gozo de tu Señor».
Canonización
El jueves 3 de Abril de 2014 el Papa Francisco firmó el decreto sobre el Milagro reconocido para la Canonización del Beato Giovanni Antonio Farina.
Incluso Kumari, una mujer joven con nueve meses de embarazo, pobre y analfabeta, que vivía en un pequeño pueblo del estado indio de Andhra Pradesh, le había pedido a Dios que salvara su vida, recurriendo a un padre que nunca conoció, pero que las hermanas Doroteas le habían sugerido que invocara.
Siempre había sostenido en la mano la estampita toda arrugada, mirando la foto del Obispo que le había dado tanta fortaleza cuando la dejaron dar a luz sola en una habitación pequeña y aislada, sin un médico y un equipo necesario, porque “ella estaba infectada», habían dicho. Los médicos y las enfermeras estaban seguros de que moriría en el parto, porque la hepatitis B, de la que había sido víctima durante el embarazo le causaría ciertamente un sangrado incontrolable, del cual era imposible salvarla. Además el feto, lo más probable, es que sufriera daños neurológicos que podrían comprometer irremediablemente el sistema nervioso central.
La situación de la madre era también muy grave por haber sufrido otras complicaciones en las últimas semanas de gestación, tanto que dos hospitales se habían negado a atenderla por falta de instalaciones adecuadas para un caso tan delicado. Y cuando el párroco del pueblo se había ofrecido para llevarla al hospital católico pensando: «por lo menos aquí no la rechazarán”, el médico de turno no quiso aceptarla, “Vale la pena que usted pague por esta mujer que seguramente morirá en el parto? le dijo y, por la insistencia del sacerdote le hizo firmar el “testamento de alto riesgo”, donde el marido de kumari puso como firma una cruz.
En la aldea de Kuchipudi son casi todos jornaleros que viven en chozas de tierra y paja mezclada con estiércol de búfalo, con el techo de hojas de plátano, agrupados en los cultivos de arroz de los terratenientes. Como todos los demás, también Kumari y su familia encuentran trabajo solamente en temporadas de siembra y cosecha de arroz, moviéndose de pueblo en pueblo. En las otras épocas del año, tienen que recurrir a todas las posibilidades que se les presenten para encontrar lo necesario para sobrevivir.
Unas semanas antes del parto Kumari había solicitado a las hermanas el dinero para pagar el médico y los exámenes clínicos, la superiora le facilitó lo necesario y al mismo tiempo le apoyó sobre la cabeza una estampita del Beato Giovanni Antonio Farina, invitándola a que le pidiera la ayuda, le aseguró también que ellas (las hermanas Doroteas) iban a rezar con fe para alcanzar esta gracia. Así que, mientras Kumari se encontraba en peligro de vida en el hospital y desahuciada por los médicos, en su pueblo la gente se reunía todos los días en la Iglesia para orar.
El catequista -uno de los pocos que sabía leer- proclamaba frase por frase la oración al Beato Farina y todos repetían las palabras en voz alta. Y cuando en el momento del parto las condiciones de Kumari se agravaron, ellos incrementaron la oración también con la Adoración Eucarística y el ayuno. Oraban juntos, católicos y protestantes, parientes y amigos y también aquellos que, hasta entonces, no habían nunca entrado en una Iglesia.
A pesar de las predicciones de los médicos, el 02 de septiembre de 2001 nació prematuramente una niña sana y el parto se resolvió de un modo inexplicablemente positivo, sin la temida e incontrolable hemorragia. Después del parto las condiciones de Kumari se agravaron por el aumento de la hepatitis y de otras complicaciones, pero sólo algunos días después la mujer regresó a su casa completamente curada, junto con su pequeña hija que fue bautizada con el nombre de Giovanna, en memoria de su Santo Protector.
La madre contó que pocos momentos antes del parto ella vio “aquel padre”; una figura vestida de blanco que le daba fortaleza y mucha paz La suya era la certeza de los pobres que se dirigen a Dios, porque no pueden defenderse por sí mismos, y “ponen en él toda su confianza, como si él les hubiera hablado». … El anónimo lo había intuido y Kumari estaba en lo cierto: Dios había respondido a su pedido.
Santa María Bertilla
Ana Francisca Boscardín nació en Bréndola (Vicenza — Italia) el 6 de octubre de 1888, de una modesta familia de campesinos. Fue educada por su madre, mujer de piedad singular, en la práctica de la bondad paciente y en la escuela de Jesús Crucificado y de la Madre Celestial.
A los 17 años ingresó en la Congregación de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sgdos. Corazones. Al iniciar el Noviciado tomó el nombre de María Bertila; en 1907 emitió su Profesión religiosa decidida a recorrer hasta el final el camino de la santidad. Su programa de vida: «A Dios toda la gloria, al prójimo toda la alegría, a mí todo el sacrificio».
Religiosa enfermera, prestó su servicio en el hospital estatal de Treviso y, durante la primera guerra mundial, trabajó en Viggiú (Várese) a donde había sido trasladado el hospital a causa de los frecuentes bombardeos en la provincia Véneta. Murió en Treviso el 20 de octubre de 1922.
Así decía de ella el Papa Pío XII: «Su vía, el ‘Camino de las carretas, el más común . . . ‘. No tuvo éxtasis, no hizo milagros en vida, sino que buscó la unión con Dios siempre más profundamente, en el silencio, en el trabajo, en la oración, en la obediencia. De aquella admirable unión con Dios brotaba su exquisita caridad hacia los enfermos, los médicos, el personal auxiliar, los superiores y hacia todos los demás, había buscado tanto el Reino de Dios en sí misma que todo lo demás se le dio por añadidura . . . ¡Qué ejemplo digno tic ser imitado y seguido».
Fue beatificada por el Papa Pío XII en 1952 y canonizada por Juan XXIII en 1961. Su cuerpo mortal reposa en la capilla que le fue dedicada en Vicenza, cerca de la Casa Madre de la Congregación, en la Avenida San Domenico, Nó. 23.
